El comedor inclusivo de ARANSBUR se llenó de magia y diversión con la llegada de Halloween. Nuestros niños y niñas disfrutaron de una comida terroríficamente deliciosa, ambientada con luces, disfraces y una atmósfera de alegría compartida.
El equipo de ARANSBUR los recibió con la complicidad y el cariño que siempre les caracteriza. La marmita del menú del día estuvo rodeada de luces, y el postre —decorado con una preciosa calabaza— fue el toque especial de nuestra cocinera, que no deja pasar ninguna ocasión para sorprender con creatividad y ternura.
Más allá de la celebración, esta jornada refleja el espíritu del comedor inclusivo, un espacio donde conviven la diversidad, la integración y la sensibilización, y donde la lengua de signos siempre tiene un lugar protagonista.
Desde ARANSBUR seguimos trabajando para que cada experiencia sea una oportunidad para crecer juntos, compartir valores y disfrutar de una comunicación accesible para todos.
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