
Las familias de estudiantes sordos en Burgos afrontan cada inicio de curso como una carrera de obstáculos. El principal problema es el recorte continuado de horas de intérpretes de lengua de signos, lo que provoca aislamiento en el aula y dificulta el acceso al contenido educativo y a la interacción social. Como recoge el reportaje de Diario de Burgos de hoy.
Desde ARANSBUR sabemos que no se trata de una situación puntual, sino estructural, que vulnera el derecho del alumnado sordo a una educación inclusiva. El origen está en la falta de presupuesto y en criterios económicos que precarizan las condiciones laborales de los intérpretes, provocando la fuga de profesionales.
Nuestras familias denuncian además el silencio administrativo ante sus reclamaciones. A pesar de escolarizar a sus hijos en centros de referencia, no se garantizan los apoyos necesarios. Los informes técnicos no se traducen en recursos reales, reduciendo especialmente el apoyo en etapas tempranas y en formación profesional.
El impacto es directo: alumnado con menos horas de apoyo de las asignadas, falta de recursos técnicos y dificultades para seguir el ritmo de clase. Las familias alertan de que, lejos de avanzar en inclusión, esta situación está generando frustración y desigualdad.
La comunidad reclama medidas urgentes para garantizar una educación accesible, equitativa y de calidad para el alumnado sordo.
¡Gracias Diario de Burgos!