La inclusión escolar, meta y logro para el colegio Antonio Machado

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Docentes, miembros del Ampa y de Aransbur, colaboran en este proyecto que ahora es visible desde el exterior del centro gracias al mural. Foto de SANTI OTERO

Han sido muchos los retos que ha tenido que superar el sistema educativo durante este curso escolar. Colegios, institutos y universidades se enfrentaron el pasado septiembre a un escenario sin precedentes y desconocido tanto para alumnos como para profesores. Ahora bien, el colegio público Antonio Machado encontró en esta situación una dificultad adicional.

La Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Castilla y León ha designado a este centro educativo como preferente para alumnos con discapacidad auditiva. En este sentido, el colegio Antonio Machado es, junto al Colegio Sierra de Atapuerca, el único centro de educación infantil y primaria de Burgos que cuenta con los recursos necesarios para cubrir las necesidades educativas de niños con condiciones auditivas especiales.

Actualmente son 6 los alumnos con discapacidad auditiva los que cursan sus estudios en este centro. Así, desde el colegio se intenta prestar a los alumnos toda la ayuda y la atención necesaria para garantizar tanto su correcta formación educativa, como su integración con el resto de compañeros.

Para ello, el ministerio ha puesto a disposición del centro equipos de FM que facilitan una comunicación directa entre el profesor y el alumno, eliminando cualquier tipo de ruido, eco o bullicio que pueda interferir en la recepción de las informaciones por parte de los estudiantes. Del mismo modo, el colegio también cuenta con dos intérpretes que traducen las lecciones impartidas en el aula a la lengua de signos.

La sensibilidad, la concienciación de los docentes, así como la especialización de algunos de ellos en problemas auditivos, son algunas de las claves para lograr el éxito en lo referente a la integración de los alumnos en el centro. «A nivel de convivencia creo que la integración de los niños en el centro se consigue al 100%», relata Fernando Fraile, vocal del AMPA del colegio Antonio Machado.

Además, el colegio mantiene una estrecha relación con la Asociación para la Reeducación Auditiva de Niños Sordos de Burgos (Aransbur), con quien colabora en la preparación de diversas actividades y talleres que tienen como objetivo no solo la integración de los niños sordos en el centro, sino también la normalización de los problemas auditivos por parte del resto de los alumnos.

Entre tanto, la llegada de la pandemia y la consecuente obligatoriedad de las mascarillas afectó en gran medida a la educación de los niños con discapacidades auditivas «Necesitan de lectura labial y tenemos todo el componente de lectura labial tapado. Y luego a la hora de signar también hay mucho componente de expresión facial que se pierde con las mascarillas», explica Rebeca Paris, profesional de Aransbur.

La aprobación de unos ratios de 15/16 alumnos por clase, ratios que se mantendrán durante el curso que viene en aquellas clases donde haya un niños con problemas de audición, han logrado paliar en cierta medida los efectos educativos de las mascarillas. Sin embargo, la comunicación con el resto de compañeros se complicó para aquellos alumnos con discapacidad auditiva mayores de seis años.

No obstante, el Colegio Machado, en su intento por construir un clima de integración y de convivencia favorable, trata de acercar la lengua de signos a todos sus alumnos. Prueba de ello es el nuevo mural dactilológico que decora la fachada del centro desde el pasado 8 de julio . «Nos pareció buena idea y a la dirección también», afirma Fraile, que explica cómo se llevó esta iniciativa desde el AMPA a la dirección del centro.

El mural es una colaboración del centro con Aransbur y MQD , empresa de formación y empleo de Aransbur destinada a la supresión de barreras de comunicación. Santiago Puente Pineda, ex-alumno del centro y ahora miembro de MQD, es quien ha realizado el diseño del mural, que ha sido pintado por algunos alumnos de la escuela de arte.

De esta forma, el mural dactilológico completa el proyecto de sensibilización conjunta entre el Antonio Machado, el AMPA y Aransbur. En palabras de Rebeca Paris, «es muy importante que esté ahí en grande dibujado porque al final va a sensibilizar a toda la comunidad educativa, a los niños y a las familias».

Fuente: El Correo de Burgos

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